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Tres Cosas que aprendí escalando la montaña Baldy

Para la campaña Spring Into Summer que comenzamos en abril, quería establecer un objetivo que fuera divertido pero también desafiante. El senderismo siempre ha sido el Goliat que siempre he querido conquistar. Me encanta la idea de estar al aire libre y disfrutar de todo lo que la naturaleza tiene para ofrecer, pero escalar colinas empinadas siempre ha sido difícil para mí, así que me propuse no solo escalar, sino también conquistar Mount Baldy.

LA CLAVE ESTÁ EN LA PREPARACIÓN

La primera lección que aprendí durante esta experiencia es que cualquier cosa difícil se puede lograr si te preparas. No hay forma de que haya podido subir los 3.600 pies sin curvas pronunciadas, sin haberme preparado antes. Después de establecer mi objetivo, me aseguré de enfocar mi rutina de ejercicios en el fortalecimiento de mis piernas mediante la adición de inclinaciones más agudas en mis movimientos y me obligo a levantar más. Me aseguré de subir escaladas cada vez más difíciles en las semanas previas al gran día. También sabía que una nutrición adecuada era clave para tener éxito. Conseguí que mi cuerpo y mi mente estuvieran acostumbrados a los beneficios del ácido clorogénico en Unimate y en la mañana de mi ascenso, tomé una dosis extra para ayudarme con el aspecto mental de la escalada. No importa lo que decida conquistar, la preparación siempre será un factor clave en tu éxito.

ESTÁ BIEN TOMAR UN DESCANSO, PERO NO RENUNCIAR

El gimnasio al que voy frecuentemente deja citas en una pizarra blanca que ves cuando sales. Un día, mientras caminaba, leí esta increíble cita de motivación que decía: “¡Descansa si lo necesitas, pero NO RENUNCIES!”. Esta simple cita me impactó tanto, que me impactó mucho, incluso durante la caminata al Monte Baldy. Mientras subía en esa fría mañana, hubo un momento en el que sentí que mis piernas iban a rendirse. Fue tan insoportable, que tuve que dar pequeños pasos, poco a poco, frotando ocasionalmente mis piernas para evitar calambres. A través de este largo y arduo proceso, finalmente pude llegar a la cumbre. Probablemente no lo hice tan rápido como otros escaladores experimentados, pero no importa lo difícil que sea, ¡no renuncié! Aprende a escuchar tu cuerpo. Empújalo con fuerza, porque tu cuerpo puede hacer cosas increíbles de las que ni siquiera te puedes dar cuenta. Saber tomarse un descanso es tan importante en cualquier cosa que te propongas; ¡simplemente no te rindas!

HACER COSAS DIFÍCILES HACE OTRAS COSAS MÁS FÁCILES

Mi buen amigo Jeff Heninger se propuso hacer algo muy difícil. Participó en un Ironman en mayo a la temprana edad de 55 años. Cuando le pregunté sobre algo que aprendió de esta experiencia, me dijo esto: “¡Hacer cosas difíciles hace que otras cosas en tu vida se vean mucho más fáciles!”. Desde entonces, me enamoré de este poco de sabiduría después de escucharlo, ¡pero qué cierto es! Hubo un momento en mi vida antes de Unicity en el que nunca hubiera imaginado que podría haber escalado esa montaña. Ya no tengo miedo de hacer cosas difíciles porque he dicho que puedo HACERLAS.

Entonces, si tomas algo de mi experiencia, espero que esto haya despertado algo en ti para establecer metas difíciles. Tu cuerpo es un regalo que puede hacer cosas que nunca creíste posibles. No permitas que nadie te diga que algo está fuera de tu alcance.

Disraeli Rangel

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